
Del perreo al K-pop: la batalla musical en España
Conciertos y macrofestivales: cifras y asistentes
Mientras las pistas de baile y festivales españoles se inclinan más por el ritmo de reggaeton, un estudio de la SGAE revela que el 35,67 % de lo que suena en discotecas es música urbana, encabezada por el reggaeton, aunque también es cierto que cada vez más jóvenes levantan sus lightsticks en los conciertos multitudinarios de sus grupos favoritos de K-pop.
El reguetón arrasa con decenas de miles de asistentes cada fin de semana. Festivales como el Reggaeton Beach Festival (RBF) ejemplifican su poderío: en 2024 reunió 85.000 personas sólo en Barcelona, y acumula “más de un millón de personas a lo largo de su historia”. Durante los veranos, la gira del RBF ha recorrido decenas de ciudades españolas (Benidorm, Santander, Canarias, etc.), calentando plazas con estrellas como Anuel AA, Ozuna o María Becerra. A nivel de giras individuales, figuras latinas llenan estadios: Karol G agotó cuatro conciertos en el Bernabéu, Bad Bunny y Rosalía encabezan recintos llenos, y hasta cantantes de generaciones previas, como Luis Miguel, superan los 200.000 asistentes en gira, llenando estadios masivamente y aumentando en festivales veraniegos.
En cambio, los conciertos de K-pop en España han sido hasta ahora puntuales pero históricos. Tras una espera de años, el KPOP LUX Madrid 2023, «considerado el mayor festival de K-pop del mundo», reunió a unos 45.000 fans según la organización, un hito hasta ahora insólito en España. En 2025 llegaron tours emblemáticos: BlackPink y Stray Kids actuaron ante miles de jóvenes en Barcelona y Madrid y se espera la llegada de BTS con su gira mundial. Aunque ningún grupo coreano ha igualado las cifras de los latinos, Stray Kids con 56.500 por noche y Ateez en Civitas Metropolitano son récords para el K-pop en España, la explosión de eventos de K-pop en los últimos años, que son más de 15 grupos programados en 2025, demuestra un auge real. Este se enfoca más en canalizar su base de fans en shows puntuales de gran impacto mediático.



Streaming y plataformas: datos de consumo
En las plataformas digitales, el reggaeton es el género predominante. Spotify Wrapped 2024 refleja que Myke Towers, Bad Bunny y Feid encabezan el ranking de los artistas más escuchados por los usuarios españoles. En el Top 10 también figuran Saiko, Quevedo, Anuel AA, Rauw Alejandro, Karol G (8º) y otros exponentes urbanos, sin presencia de artistas K-pop. De hecho, la música en español, principalmente urbana, representó el 65 % de las escuchas totales en España en 2023.
Por su parte, YouTube atestigua el alcance global de ambos géneros: a nivel mundial, vídeos de BTS, BlackPink, Bad Bunny, Karol G y otros acumulan miles de millones de vistas. El diario dominicano Diario Libre señaló en 2023 que 7 de cada 10 vídeos más vistos eran de K-pop o reggaeton. No obstante, ese furor global no se traslada por completo a nuestro país: aunque los números aún son modestos por no hay un hit K-pop en la lista española de éxitos, su impacto se ve en subculturas escolares y en la creciente oferta de eventos como concursos, nuevos festivales de cultura coreana, etc.

Ritmo y estilo
Los dos géneros difieren tanto en origen como en sonido. El reggaetón bebe de ritmos caribeños: fusiona reggae en español, rap y el patrón sincopado del dembow jamaicano. Musicalmente se define por bases percusivas repetitivas, tempos moderados (c. 100–120 BPM) y estribillos melódicos en castellano, con letras que alternan rap y canto sobre temas de fiesta, amor o sexo. Los sociólogos destacan que el reggaeton canaliza la identidad urbana latina, con letras explícitas criticadas por temas como la cosificación o exaltación del hedonismo, aunque sus “ritmos seductores y letras envolventes” le han dado un carácter “revolucionario”.
Por contraste, el K-pop es un conglomerado de estilos internacional. Cada grupo o artista combina elementos de pop, hip-hop, EDM, R&B e incluso ritmos latinos o rock, bajo una producción muy pulida. A diferencia de reggaeton, su atractivo reside en la imagen y coreografía: EFE señala que su clave está en la “estética innovadora” y “la fusión constante de géneros”, apoyada en rutinas de baile grupales que los fans replican en TikTok o en concentraciones callejeras. Las canciones de K-pop suelen intercambiar versos en coreano e inglés para maximizar su alcance global, y cada álbum viene con merchandising, challenges virales y toda una industria de entrenamiento detrás. Desafía etiquetas: un hit puede pasar de una balada en coreano a un trap en inglés.
